Javier Antonio Torres-Vindas
Doctor en investigación y sociólogo
Escuela de Ciencias de la Administración
Universidad Estatal a Distancia, Costa Rica
https://orcid.org/0000-0002-0130-5979
La obra de Byung-Chul Han, "La sociedad del cansancio", ofrece una mirada penetrante a los malestares de nuestra época. ¿Cómo se aplican sus argumentos sociológicos centrales a la situación de los estudiantes universitarios en la actualidad?
En primer lugar, Han señala que la sociedad actual es una "sociedad del rendimiento" donde el individuo se autoimpone una "libre obligación de maximizar el rendimiento". Este fenómeno se manifiesta claramente en el ámbito universitario, donde los estudiantes se ven sometidos a una presión constante. Por un lado, deben obtener los mejores resultados académicos; por otro, se espera que participen en múltiples actividades extracurriculares. Además, tienen que desarrollar un perfil impecable que les permita destacar en un mercado laboral cada vez más competitivo.
En este contexto, los estudiantes se convierten en "sujetos de control" que se esclavizan a sí mismos en una carrera interminable por ser la "mejor versión de sí mismos". Pero, ¿cuáles son las consecuencias de esta autoexplotación? La necesidad de cumplir con altas expectativas, tanto propias como de sus familias y la sociedad, los lleva a una constante autoexplotación que se traduce en largas jornadas de estudio, estrés y agotamiento.
Tal como Han señala, esta sociedad del rendimiento produce "fracasados y deprimidos" en lugar de "locos y criminales" como la sociedad disciplinaria anterior. En efecto, en el ámbito universitario, es cada vez más común encontrar estudiantes que se ven abrumados por la presión y la sensación de no poder cumplir con las exigencias. Como resultado, desarrollan problemas de salud mental como la depresión y la ansiedad. Sin embargo, estos estudiantes, lejos de ser vistos como "locos" o "criminales", son etiquetados como "fracasados" por no poder alcanzar los estándares de excelencia impuestos. En consecuencia, la sociedad del cansancio los margina y los expulsa de la normalidad, dejándolos sin herramientas para enfrentar sus dificultades.
Para ilustrar esta situación, consideremos los datos del Ministerio de Salud de Costa Rica. A la semana epidemiológica 15 de 2022 (del 10 al 16 de abril), se reportaron 2,244 casos de enfermedades mentales y suicidios en el país. La depresión fue el principal padecimiento, con 1,390 casos, seguido por los intentos de suicidio con 672 casos. Asimismo, en 2021, se registraron 9,200 casos de enfermedades mentales, lo que representa un aumento del 14% con respecto a 2020, cuando se contabilizaron 7,860 casos.
Otro aspecto relevante señalado por Han es la "obsesión por la transparencia" que implica la pérdida de intimidad, misterio y singularidad, convirtiendo al sujeto en un objeto visible y calculable. ¿Cómo se manifiesta esta tendencia en el ámbito universitario? Principalmente, en la creciente presión por compartir y documentar cada aspecto de la vida estudiantil a través de las redes sociales.
En efecto, los estudiantes se ven obligados a construir una imagen pública impecable, mostrando únicamente sus logros y éxitos, mientras ocultan sus luchas y vulnerabilidades. Por consiguiente, esta necesidad de transparencia les impide desarrollar espacios de intimidad y reflexión, limitando su capacidad de cuestionar y crecer de manera auténtica.
Otro punto clave señalado por Han es el "positivismo" que impera en la sociedad actual y que niega y reprime todo lo negativo, diferente o conflictivo. En el contexto universitario, esto se traduce en una presión constante por mantener una actitud positiva y optimista, incluso en situaciones de adversidad. Pero, ¿cuáles son las implicaciones de esta exigencia de positivismo constante?
Los estudiantes se ven obligados a ocultar sus emociones negativas, como el estrés, la frustración o la desilusión, y a presentar una imagen de éxito y felicidad constante. Como resultado, esto les impide procesar adecuadamente sus experiencias y desarrollar estrategias de afrontamiento saludables.
Si bien no se encontraron datos específicos sobre la prevalencia del síndrome de burnout en estudiantes universitarios de Costa Rica, los estudios señalan que este fenómeno afecta principalmente a profesionales de la salud, educación y servicios. No obstante, es importante destacar que la pandemia de COVID-19 exacerbó los factores de riesgo para el burnout, como el estrés laboral, la sobrecarga de trabajo y la falta de apoyo, especialmente en el sector salud. En este sentido, los estudiantes universitarios también se encuentran expuestos a un mayor riesgo de desarrollar burnout debido a la presión académica, la incertidumbre sobre su futuro profesional y la falta de estrategias adecuadas para manejar el estrés.
Han también critica la "expulsión de lo distinto" que margina todo aquello que no se ajusta al modelo dominante de normalidad. ¿Cómo se manifiesta esto en el ámbito universitario? Principalmente, en la dificultad que enfrentan los estudiantes que no encajan en los estereotipos o expectativas de la institución, ya sea por su origen socioeconómico, su identidad de género, su orientación sexual o sus necesidades especiales.
Como consecuencia, estos estudiantes se ven relegados a los márgenes, sin acceso a los recursos y oportunidades que brindan las universidades, lo que profundiza aún más sus dificultades y su sensación de fracaso. Además, Han señala que la sobrecarga de información, lejos de generar sabiduría, produce confusión y dispersión. En el contexto universitario, los estudiantes se enfrentan a una cantidad abrumadora de información, tareas y actividades, lo que les dificulta priorizar, procesar y retener lo verdaderamente relevante.
Frente a esta problemática, ¿qué medidas se han tomado en Costa Rica para abordar la salud mental de la población? En 2012, el país aprobó la Política Nacional de Salud Mental 2012-2021, que busca promover la salud mental de la población a través de un enfoque integral y comunitario. La política establece objetivos, ejes y lineamientos de acción en áreas como promoción, prevención, atención, rehabilitación, investigación y gobernanza. Asimismo, contempla un sistema de seguimiento y evaluación.
Además, en 2021 el Ministerio de Salud lanzó la campaña "Juntos y Juntas nos podemos cuidar" para visibilizar la importancia de la salud mental y reducir el estigma. Sin embargo, persisten retos como la insuficiente financiación y recursos destinados a la salud mental, la falta de acceso equitativo a los servicios, y la necesidad de fortalecer la atención primaria y comunitaria.
Ante este panorama, Han propone el "cansancio profundo" como un elemento negativo que puede salvar al sujeto de rendimiento de la carrera infinitamente positiva. ¿Cómo podría aplicarse este concepto en el caso de los estudiantes universitarios?
El "cansancio profundo" podría representar una oportunidad para cuestionar las dinámicas de autoexplotación y buscar formas más saludables de relacionarse con el conocimiento y el desarrollo personal. En efecto, les permitiría a los estudiantes reconocer sus propias limitaciones, abrazar la vulnerabilidad y la incertidumbre, y desarrollar estrategias de autocuidado que les permitan encontrar un equilibrio entre las demandas académicas y su bienestar integral.
En conclusión, los argumentos de Byung-Chul Han en "La sociedad del cansancio" ofrecen una valiosa perspectiva para analizar la situación de los estudiantes universitarios en la actualidad. Estos jóvenes se encuentran inmersos en una dinámica de rendimiento y autoexplotación que les genera problemas de salud mental, pérdida de intimidad y dificultad para procesar sus experiencias de manera auténtica.
Para hacer frente a estos desafíos, las universidades deben replantearse sus prácticas y estructuras, buscando formas más humanas y equilibradas de acompañar el desarrollo de los estudiantes. Esto implica fomentar espacios de reflexión, autocuidado y expresión de emociones, así como valorar y respetar la diversidad y la singularidad de cada individuo.
En definitiva, solo a través de una transformación profunda de la cultura universitaria, que priorice el bienestar y el crecimiento integral de los estudiantes, podremos avanzar hacia una sociedad más justa, resiliente y humana. El "cansancio profundo" propuesto por Han puede ser el punto de partida para repensar y reconstruir un sistema educativo que responda a las necesidades reales de los jóvenes de hoy. ¿Estamos listos para abrazar este cambio y crear un entorno universitario más saludable y enriquecedor?
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