domingo, 26 de abril de 2009

Las diez medidas para enfrentar la crisis económica con inclusión social y productiva

Primera:

Recuperación de la función socio-productiva del sistema financiero: proponemos el direccionamiento del sistema financiero hacia el sector productivo nacional a partir de la flexibilización de indicadores financieros y el establecimiento de requisitos de desempeño social y productivo.

Segunda:

Garantizar la seguridad y la soberanía alimentaria y el empleo agropecuario: proponemos la reactivación de un sector importante de la economía y garantía de provisión de alimentos básicos mediante la estabilidad de precios, el fomento productivo y la comercialización a la pequeña producción agrícola y pecuaria productora de alimentos.

Tercera:

PROTRABAJO / Sistema de transferencias condicionadas para promover el Trabajo Decente: frente a las propuestas que proponen la disminución de costos de producción, sea de hecho o de derecho (flexibilización laboral y disminución de jornada así como de salarios), proponemos un sistema de “premios y castigos” que promueva la protección y la creación de empleo y trabajo decente, con cumplimiento de estándares fundamentales, que minimice los despidos por causas económicas, que desincentive la competencia desleal mediante la informalidad, e incentive la inversión social, laboral y ambiental. Consiste en un sistema de apoyo y estímulo directo a las micro, pequeñas y medianas empresas de capital nacional y a las empresas de economía social, mediante una serie de transferencias condicionadas, para mantener y promover el empleo y trabajo decente. Esto permitirá crear demanda y, además, promover un sector de la economía que posee una elevada capacidad de generación de empleo y trabajo decente.

Cuarta:

Corresponsabilidad social y trabajo decente mediante infraestructura social de cuidados: frente a una propuesta de gobierno exclusivamente compensatoria en materia de inversión social, proponemos la generación de empleo y superación de barreras para el acceso de las mujeres al mercado laboral, mediante la ampliación y la creación de una infraestructura social de cuidados que aumente el ingreso de los hogares y evite la deserción escolar.

Quinta:

Hacia un nuevo papel del Banco Central: redefinición de la política cambiaria y de balanza de pagos. De no parar el experimento cambiario que actualmente se lleva a cabo en el país, será imposible flexibilizar la política monetaria del gobierno y continuaremos con tasas activas altas y con un mercado financiero sin suficientes recursos en el corto plazo. Debe avanzarse hacia una política monetaria transparente y sujeta a rendición de cuentas, que contemple de forma balanceada los objetivos de estabilidad de precios y el logro del pleno empleo, y dentro de la cual se retorne al sistema de minidevaluaciones.

Desde la demanda de Trabajo decente: Poder adquisitivo y capacidad de consumo.

Sexta:

Plan solidario para rescatar a personas altamente endeudadas: Además del fomento de la producción a nivel nacional, y ante el altísimo endeudamiento y creciente morosidad existente en el país, es urgente contar con un plan de rescate financiero de las personas físicas altamente endeudadas, que garantice la reestructuración de sus deudas, la recuperación de su autoestima, la capacitación en torno al consumo responsable y la gestión presupuestaria familiar. Además se deben fijar límites en las tarjetas de crédito, al menos en términos de tasa básica pasiva más un porcentaje predefinido del 10%. Estos criterios deberían aplicarse por un período de al menos dos años, para luego en alguna medida flexibilizarse.

Sétima:

“Hecho en casa” / Promoción del consumo responsable y nacional, y promoción de mercados locales justos: Dado que entorno a cada bien y servicio nacional giran cientos de miles de empleos, se requiere dirigir nuestro consumo hacia la producción de bienes y servicios nacionales. Para ello se requiere una clara identificación de cuáles son los productos costarricenses, así como una campaña que apele a que las personas consumidoras, solidariamente, usen su dinero hacia esos productos y, por lo tanto, hacia la defensa esos empleos. Así mismo, es imprescindible el desarrollo de los mercados locales, sistemas de economía social y comercio justo y estrategias sociales de comercialización, entendidas y declaradas como actividades de interés público, que permita articular la oferta de la producción nacional, sobre todo de los pequeños productores por medio de cadenas cortas de comercialización. Esta campaña no sólo es importante en términos económicos inmediatos, sino como forma de promover hábitos de consumo responsable, y nuevas formas de relación entre las personas y con el ambiente mediante, por ejemplo, el comercio justo, la eliminación de intermediarios, el que los productos viajen menos, y que las personas consuman lo que realmente necesitan para vivir. Para hacer más eficaz esta medida, se debe acompañar de una reducción en el crecimiento de las importaciones, lo cual atenuará sus efectos en la balanza de pagos. Para ello se debe hacer un uso inteligente y socialmente orientado y consensuado del Impuesto Selectivo de Consumo.

Octava:

Estabilidad en el empleo público: en esta coyuntura resulta fundamental asegurar el empleo público y privado. En el caso del empleo público, el gobierno central y el descentralizado, debe brindar seguridad mediante un masivo proceso de nombramientos en propiedad, tanto mediante los respectivos concursos respectivos, como de nombramientos sin oposición en los términos establecidos por la ley. De igual forma debemos congelar por un período prudencial, los procesos de despido por razones económicos o bien por procesos de reestructuración institucional.

Novena:

Política de recuperación de poder adquisitivo y de salarios crecientes progresivos: La capacidad de consumo depende de forma directa de la política salarial. Una mayor restricción salarial, puede ser vista como razonable de forma inmediata, pero en el corto y mediano plazo generará una mayor contracción del mercado interno, y por lo tanto limitará la capacidad empresarial para sobrevivir a la crisis. En el sector público es fundamental abordar los deprimidos salarios del personal no profesional, los cuales según el mismo Servicio Civil están entre los peor remunerados. Además, tanto para el sector público como para el sector privado, es necesario mantener el poder adquisitivo -- de la población trabajadora en general y de la que tiene menores salarios en particular. Para ello se quiere ajustar los salarios a la variación de los precios de la canasta básica de consumo y que los ajustes salariales dejen de responder a la inflación pasada para anticipar la inflación prevista. Así, el costo inflacionario que hoy absorben trabajadores y trabajadoras, se repartirá equitativamente entre empleadores y trabajadoras/es.

Décima:

Propiedad comunitaria en las comunidades costeras y otras formas de acceso a la propiedad: En las comunidades costeras, la sostenibilidad de las familias depende de evitar su desalojo con el fin de construir megaproyectos que actualmente están paralizados debido a la crisis. Con megaproyectos en marcha ó paralizados, el impacto social es enorme. Por eso se debe promover un régimen de propiedad comunitaria que permita la permanencia de las familias que viven en la fila costera, así como el fomento de formas sostenibles de producción, incluido el turismo sostenible y el mejoramiento de su capacidad de consumo responsable. Adicionalmente, más allá de las comunidades costeras, es preciso generar formas de acceso a la tierra mediante el arriendo o al usufructo de terrenos ociosos.

Organizaciones firmantes:

Federación para la Conservación del Ambiente FECON
Central Social Juanito Mora Porras CSJMP
Unión de Pequeños y Medianos Productores Nacionales UPANACIONAL
Frente Nacional de Comunidades Amenazadas por Políticas de Extinción
Frente Universitario de la UCR
Plataforma Campesina Indígena de Desarrollo del Territorio Norte-Norte
Luis Paulino Vargas Solís académico UNED
Leiner Vargas Alfaro académico UNA

sábado, 25 de abril de 2009

¿Proyecto de ley para la protección de los trabajadores en momentos de crisis?

Javier Torres Vindas - Sociólogo

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Descripción del proyecto

Siguiendo la consigna dictada por el “capitán del barco” en su “pre-claro” Plan Escudo (del 29 de enero)i, el día 26 de marzo se presentó ante la Asamblea Legislativa de Costa Rica el Expediente Expediente N.° 17315, denominado, Proyecto de ley. Ley la protección de los trabajadores en momentos de crisisii. (Pilar dos de dicho plan)

Dicho documento fue presentado por la/os diputada/os: Óscar López, José Manuel Echandi, Andrea Morales, Luis Antonio Barrantes, Guyon Massey, Evita Arguedas y Lorena Vázquez. Afirmando: “Las y los firmantes nos permitimos acoger para su trámite legislativo el presente proyecto de ley que ha sido presentado por la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones de la Empresa Privada”. (UCCAEP)

Dicho proyecto, afirma ser en beneficio de los trabajadores y su carácter será temporal . El Art. 12, aclara el punto, al definir que estas son “medidas temporales, que no podrá ser mayor a seis meses. En caso que las condiciones de crisis se mantengan o surjan nuevas situaciones de crisis, el Poder Ejecutivo queda facultado para dictar nuevos decretos”. Temporalidad que reiterada en el Art. 17.

Por su parte, la crisis es definida en el Art. 1 así: “Para efectos de la presente Ley, se entenderá como crisis económica una reducción por tres meses consecutivos del índice mensual de actividad económica”. Índice que es elaborado por el Banco Central.

Luego, las medidas temporales son de cuatro tipos, que son resumidas por Marco Duarte, en su opinión publicada en La Nación, el pasado 24 de abriliii:

a) Adelantar las vacaciones anualesiv

b) Cambiar la actual jornada de trabajo por otra jornada legalv.

c) Disminuir hasta en una tercera parte la jornada de trabajo con el pago proporcional del salario por el tiempo laboradovi.

d) Disminuir, en la proporción que sean embargables, los salarios superiores a ¢1.160.000 mensualesvii.

Ley que “será de aplicación para todas las relaciones de empleo privado que se rigen por el Código de Trabajo” (Art.2)

De aprobarse la ley y de dictarse el decreto ejecutivo (Art. 11 al 15) para su implementación, dichas medidas serán de potestad exclusiva de los patronos (Art. 4)viii, los cuales deben ser comunicados por escrito al trabajador (Art.19), el cual es su salvaguardia, ante las nuevas medidas laborales impuestas y temporales podrá no suscribir el nuevo contrato (Art. 6)ix. Finalmente, se contempla un contingente de sanciones (Art. 22 al 24).

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Análisis crítico

Lo primero que debe llamarnos la atención es la ausencia de tanta pre-claridad y decisión en otras medidas que deben tomarse ante la crisis, como afirma Mario Duarte “Para salir avante de esta crisis mundial, es necesario tomar medidas en la parte laboral, pero no pueden ser las únicas medidas, deben acompañarse de otras para ayudar a las empresas y trabajadores afectados. La parte laboral es una pieza fundamental del rompecabezas que el Gobierno debe armar, pero no es más que eso, una pieza, ¿y las otras?”

Ahora, como hemos descrito, el proyecto tiene muy interesantes pistas de cómo se construye el “escudo” frente a la crisis desde la posición oficialista:

  1. La unilateralidad y autoreferencialidad de sus promotores: El presidente, algunos diputados y la UCCAEP. En ningún momento estos actores han preguntado a otros sectores sociales, tan sólo han gestado el proyecto y ahora piden aprobación. Mucho menos se han consultado a los trabajadores que estén organizados en las maravillosas asociaciones solidaristas. El grueso de los trabajadores del sector privado (a quienes se aplicarán las medidas), no esta organizado. Es decir, ¿qué legitimidad constituye un proyecto de ley que afectará a la población trabajadora (alrededor de un millón de trabajadores) dictado desde tres actores sociales del complejo entramado social de esto que llamamos Costa Rica?

  2. Llama la atención que siguiendo el precepto de justicia social y democracia se presente un proyecto de ley para un ser genérico “el trabajador” y más aún, que el texto reitere que las medidas serán tomadas en su beneficio. Efectivamente, el lenguaje invisibiliza las condiciones particulares de contratación de los y las trabajadores y trabajadoras, jóvenes, semi-profesionales, obreros, etc., así es este tipo de lenguaje legal. Pero es más grave que dicho texto aduzca que será “en beneficio de los trabajadores”, cuya única salvaguardia es no suscribir los contratos. La ley obvia, que de facto, un porcentaje de la población ocupada en Costa Rica no disfruta de las garantías establecidas en el Código de Trabajo. Ahora las que las disfrutan, con esta ley se verán coaccionadas, acorde a las necesidades de sus patronos a renunciar “temporalmente” a esas condiciones y acogerse a las medidas de este proyecto. Paralelamente, no se olvide, se impulsan proyectos de flexibilización laboral y las leyes de implementación acorde a los parámetros del TLC, facilitan este proceso. Retomemos, “el trabajador” tiene, según este proyecto dos salidas: acepta las nuevas condiciones “temporales” o se queda sin empleo. ¿Si el proyecto es en “beneficio de los trabajadores” por qué su única salvaguardia será no suscribir los nuevos contratos?

  3. Además las medidas “temporales” como dijimos son de cuatro tipos y se adoptarían por dos razones. Primero, las empresas ante la crisis han tomado ciertas medidas racionales de control de su liquidez: eliminar gastos superfluos, mejorar procesos de facturación y cobro, y renegociar con sus proveedores mayores plazos para sus pagos. Segundo, deben enfrentar el el costo fijo más alto y sensible de toda organización: los salarios. Para este segundo aspecto, en la actual legislación la salida es el despido. Se obvia, que muchas personas laboran fuera de esos marcos legales. En este sentido, la ley pretende formas de contratación flexible, en especial, la reducción de las jornadas y con ello la disminución del ingreso. ¿Con menos ingreso cómo harán los trabajadores y trabajadoras para consumir? ¿Buscarán segundos empleos, se convertirán en empresarios, acudirán algún tipo de endeudamiento, serán beneficiarios de algún tipo de ayuda compensatoria por parte del gobierno?

  4. Corolario A de las “medidas temporales ante la crisis”. El texto se ampara en la crisis económica internacional que se sabe hace que se desacelere la economía y entre en recesión. Un país como Costa Rica, que se ha insertado en la internacionalización de la economía (véanse los índices de apertura emitidos por OMC) es más vulnerable ante esta crisis de multiples aspectos: financiera, inmobiliaria, petrolera, alimentaria, etc. Es ominoso que se deban tomar medidas para el sector laboral y no se presenten medidas concretas (como estas al menos) en lo referente a lo fiscal, la política monetaria, las carteras crediticias, etc. Más ominoso es que se quieran cargar a la clase trabajadora ente la crisis. Como ha afirmado el director ejecutivo de la OIT, Juan Somavia “Esta crisis mundial de empleos es el asunto político más urgente de nuestros tiempos”. Somavia citó cifras de la OIT según las cuales en 2004 se registró un importante crecimiento económico de 5%, que sin embargo tuvo un efecto desilusionante sobre la creación del empleo, que aumentó solamente 1,7%. "En otras palabras, el producto mundial creció en unos 4 billones (millones de millones) de dólares, sin embargo el número de desempleados bajó en sólo 500.000"x. Es decir, la lógica del sistema es que en tiempos de bonanza la clase trabajadora recibe algunos beneficios, en las crisis la clase trabajadora debe asumir los costos pues son “l costo fijo más alto y sensible de toda organización”, a pesar, que su accionar produce riqueza y consume masivamente.

  5. Corolario B de las “medidas temporales ante la crisis”. Las crisis son estructurales al sistema capitalista. Cada cierto tiempo los margenes de ganancia decrecen y debe ajustarse la estructura. Lo particular de esta crisis es que es multiniveles y multidimensional, además de estarse gestando en los países “mas desarrollados”, bien, potentes en su ingerencia en la economía mundial y no en las periferias como en las más recientes crisis (asiática, brasileña, mexicana, argentina, etc.). Por otra parte, los estados han tenido mayor capacidad de afrontar la crisis y de inyectar escalofriantes capitales públicos (socializar los costos), a pesar, de que en las épocas de bonanza y borracheras crediticias se han privatizado las ganancias. Finalmente, esta crisis no se origino en 2007-2008, se originó mucho antes. Se generó por un modelo de globalización desequilibrado e injusto, que en los últimos 30 años ha sobre valuado el papel del mercado, devaluado el papel del Estado y menoscabado la dignidad del trabajo y el respeto por el medio ambiente.

  6. Corolario B de las “medidas temporales ante la crisis”xi. Como vimos, el proyecto asume la crisis mediante el índice de actividad económica (IMAE)xii emitido por el Banco Central, cuyo criterio es que se considera crisis si dicho índice reporta una reducción sostenida de al menos tres meses. Según ha reportado dicha entidad el IMAE viene en números negativos desde octubre del 2008, a febrero del 2009 reporto -5.1xiii. Es decir, por más de 5 meses el índice es desalentador. A ello debe agregarse el reciente estimado de la CEPAL para la economía costarricense. Según esta entidad el crecimiento de nuestra economía esperado para este 2009 será del -0.5%xiv. Aún menos alentador, el mismo organismo ha afirmado “es mejor prepararse para una crisis prolongada que adoptar medidas insuficientes”xv. Entonces, las medidas “temporales” tienen un un finiquito poco claro. Pero más grave, es que la ley abre el portillo para la flexibilización laboral amparada en la ley, independiente de las condiciones favorables o adversas en lo económico.

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A modo de pregunta.

Como se aprecia, este proyecto de ley amenaza a la sociabilidad fundamental de los y las costarricenses: su gestación es unilateral, abre el portillo a la flexibilización laboral, seudo-protege a la clase trabajadora al obligarle a someterse a las nuevas relaciones de contratación o a prescindir de ellas, se justifica en una lectura sesgada de la crisis, etc.

Querido lector, lectora ¿Cuál es su apreciación? ¿Qué hacer?

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NOTAS

iihttp://www.conare.ac.cr/proyectos/17315.htm En el momento de redacción de este artículo, el link del proyecto colgado en la página de la Asamblea Legislativa se encuentra roto.

ivARTÍCULO 7.- Disfrute de vacaciones acumuladas y adelanto de vacaciones anuales. Durante la vigencia de la autorización para el uso de las medidas temporales, el patrono podrá ordenar al trabajador el disfrute de los días de vacaciones pendientes, proporcionales al tiempo laborado, y además podrá adelantarle los días de vacaciones que le pudieren corresponder durante el período de aplicación de las medidas temporales.

vARTÍCULO 8.- Sustitución del tipo de jornada ordinaria de trabajo. Con el fin de preservar el empleo, el patrono podrá, por el plazo autorizado, sustituir la jornada ordinaria de los trabajadores por otro tipo de jornada ordinaria permitida por la legislación laboral. No será permitido sustituir de jornada diurna a jornada nocturna o de jornada mixta a jornada nocturna.

viARTÍCULO 9.- Disminución de la jornada de trabajo. El patrono podrá reducir por el plazo autorizado y hasta en una tercera parte, el número de horas de la jornada ordinaria de trabajo semanal, legalmente establecida o pactada entre las partes. Esta reducción afectará el ingreso del trabajador en igual proporción en la que se disminuya su jornada.

Durante el plazo de vigencia de la medida, las cargas sociales se aplicarán sobre el monto de salario efectivamente percibido por el trabajador. No obstante, en caso de que el salario percibido afecte la cotización mínima para el ingreso al régimen de seguridad social establecida en la Ley constitutiva de la Caja Costarricense de Seguro Social y en el Reglamento de Invalidez Vejez y Muerte, deberá respetarse el mínimo establecido en dicha normativa.

viiARTÍCULO 10.- Disminución de salarios y beneficios a trabajadores de altos ingresos. El patrono podrá por el plazo autorizado disminuir el salario y otros beneficios a todos aquellos trabajadores cuyo ingreso total mensual supere la suma de dos veces el monto de salario exento del pago de impuesto sobre la renta para trabajo personal dependiente indicado en el artículo 33, inciso a) de la Ley de impuesto sobre la renta N.° 7092.

La suma máxima a disminuir se podrá aplicar sobre el salario líquido o sobre beneficios salariales o extrasalariales y el monto se obtendrá siguiendo la fórmula de cálculo, establecida en el artículo 172 del Código de Trabajo.

Los trabajadores afectados con esta medida no podrán ser sujetos de la aplicación de cualquier otra medida temporal establecida en la presente Ley, salvo lo dicho en esta Ley sobre el adelanto de vacaciones anuales.

viiiARTÍCULO 4.- Ámbito de aplicación de las medidas. El patrono tendrá la potestad de determinar los contratos de trabajo en los cuales se implementarán las medidas temporales, procurando siempre la preservación del empleo.

ix ARTÍCULO 6.- Aceptación de las medidas. El trabajador que no acepte la modificación temporal de su contrato de trabajo, por alguna de las medidas establecidas en la presente ley, podrá darlo por terminado de forma unilateral sin responsabilidad de su parte y sin que se extingan sus derechos para obtener las indemnizaciones que le pudieren corresponder de conformidad con lo establecido en los artículos 28 y 29 del Código de Trabajo y sin necesidad de acudir a la sede jurisdiccional para su efectivo pago.

El derecho para ejercer esta acción por parte del trabajador prescribirá en el término de un mes contado a partir de la entrada en vigencia de la medida que directamente lo afecte.

xiRespecto de este corolario, se recomienda mirar un texto para nada sospechoso (por su procedencia) http://www.elfinancierocr.com/ef_archivo/2008/marzo/16/finanzas1460896.html

xv El impacto de la crisis en las economías de la subregión podría ser de tal magnitud que se requerirá una fuerte intervención de políticas públicas, señala la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en su estudio Enfrentando la crisis. Istmo Centroamericano y República Dominicana: Evolución económica en 2008 y perspectivas para 2009. El estudio identifica los canales de transmisión de la crisis. El más importante es el declive de la demanda externa, que se manifiesta en una fuerte desaceleración de las exportaciones y, por lo tanto, de los niveles de actividad interna y el empleo. Los otros son la disminución de las remesas, de la inversión extranjera directa y turismo, y del acceso a financiamiento. El estudio prevé un retroceso en los modestos avances sociales alcanzados durante el período 2003-2008, cuando la subregión tuvo una tasa elevada de crecimiento económico. El empleo se reduciría entre el 0,3 y el 0,8 por ciento y afectará más a las mujeres que a los hombres. Allí se documentan también los esfuerzos de los gobiernos de los países por atenuar los efectos sociales de la crisis, aunque se reconoce que el margen de maniobra para la implementación de políticas contracíclicas es limitado. http://www.eclac.org/cgi-bin/getProd.asp?xml=/prensa/noticias/comunicados/3/35823/P35823.xml&xsl=/prensa/tpl/p6f.xsl&base=/tpl/top-bottom.xsl

miércoles, 15 de abril de 2009

FACETAS DE LA CRISIS ECONÓMICA MUNDIAL (IV) LA PARADOJA DEL CRECIMIENTO

Luis Paulino Vargas Solís

Desde hace varios meses el Producto Interno Bruto (PIB) de las grandes economías capitalistas viene contrayéndose. Es decir, no tan solo ocurre que el crecimiento se frena sino que, lo que es peor, invierte su signo y da lugar a la contracción. Ello hace que se enciendan todas las luces de alarma. Al capitalismo le angustia el estancamiento. Decrecer le resulta, más aún, tragedia y catástrofe.
En efecto, su razón de ser es, centralmente, el crecimiento. No la ganancia, como erróneamente se ha creído a veces. Ésta es, a lo sumo, el vehículo que moviliza las energías del sistema hacia la maximización del crecimiento. Marx lo veía claro cuando caracterizaba al capitalismo haciendo referencia a los procesos irrefrenables de acumulación de capital y revolución de las fuerzas productivas.
Por su parte, los economistas-ideólogos del capitalismo reiteran al infinito la misma obsesión, no obstante que recurren a mutaciones superficiales en el lenguaje y la vestimenta. A Keynes el tema le preocupó con largueza y ello lo llevó a discurrir teóricamente acerca de cómo impedir el colapso de la “eficiencia marginal del capital” a fin de prevenir la recesión de la economía y sostener el crecimiento. Hicks y otros economistas reinsertaron posteriormente la teoría keynesiana dentro de los cánones convencionales de la economía neoclásica, a fin de hacer más digeribles sus recomendaciones de política. Solow y algunos más caricaturizaron a Keynes mediante sus teorías del crecimiento. Samuelson creyó ver en la vulgarización neoclásica de Keynes el fin de las recesiones. Por su parte, Friedman se hacía ascos en relación con el intervencionismo estatal que el keynesianismo favorecía y, entre otras cosas, se dedicó a elucubrar sobre reglas monetarias que permitirían sostener la automaticidad del crecimiento. Herederos de Friedman (como Lucas) refinaron sus propuestas y dieron lugar a la teoría de las expectativas racionales que reinstauraba a plenitud (al menos en la abstracción teórica) los principios de automaticidad de los mercados, que Keynes demoliera en los años treinta del siglo XX. Hacia la segunda mitad de los noventas, alguna gente -sociólogos como Castells o gurús de la administración como Drucker- creyó ver que una “nueva economía” –inmune a las recesiones- emergía de las tecnologías de la información y las comunicaciones. Y aún hoy, en medio de tan aguda recesión, la ortodoxia neoliberal –impertérrita no obstante el desastre que ha provocado- insiste que para garantizar el crecimiento basta con reducir impuestos y achicar el Estado.
Crecimiento es el nombre de la obsesión que mueve al capitalismo. Las abstracciones de los economistas convencionales lo registran con fidelidad. Se entiende entonces que la ausencia de crecimiento haga que todo el mundo –incluso quienes tratamos de ubicarnos en posiciones críticas- estemos hablando hoy día de crisis.
El asunto no carece de importancia. Primero porque la contracción de las economías, pone en riesgo la legitimidad social y política del sistema. Conforme crece el desempleo y más gente vive en medio de penurias, el riesgo de descontento social aumenta, en tanto declina la eficacia embrutecedora de la ideología, la religión y la manipulación mediática de la información, sobre todo porque, además, el efecto enajenante del consumismo desbordado también se frena. Acontece, además, que el sistema se autojustifica a partir de su crecimiento. Cuando las ganancias, los precios de las acciones, el crédito de los bancos y la producción crecen, el sistema se ve saludable y el capital se siente fuerte y seguro. El estancamiento y la recesión, que resultan de un freno de las ganancias, a su vez ahondan ese frenazo. Entonces todo el edificio empieza a crujir.
Y, sin embargo, vivimos en un planeta que nos exige aprender a vivir sin depender del crecimiento de las economías. Esa se la disyuntiva ante la cual nos pone la crisis ambiental. Y, por cierto, es una disyuntiva entre la vida o la muerte. Pero no necesariamente la vida de la naturaleza en su conjunto, sino particularmente la de la especie humana. Porque al crear las condiciones para una hecatombe ambiental, posiblemente no estemos percibiendo que la naturaleza a la larga quizá logre recomponer sus equilibrios. Pero lo hará sin que los humanos estemos de por medio interfiriendo en su labor de recuperación y saneamiento.
Bajo el capitalismo, es decir, con arreglo a su forma particular de organizar la producción y los intercambios mercantiles, el crecimiento se hace necesario porque de otra forma se agravaría el desempleo y caerían los salarios. Ello acarrea descontento social y, sobre todo, deterioro en las condiciones de vida de la gente. Esto último es, finalmente, lo único realmente importante: la violencia que la crisis ejerce sobre el derecho a una vida digna de las personas. De ahí que debamos proponer políticas que protejan las condiciones de vida de la gente. Dentro de los marcos del capitalismo, esas políticas solo admiten una forma posible: el restablecimiento del crecimiento. De ahí, por otra parte, la “resurrección” de Keynes.
Mas lo cierto es que, en perspectiva de mediano y largo plazo, ello debería cambiar de forma radical. Veamos qué tan radicalmente. De lo que se trata es de superar la pobreza, el hambre y la enfermedad; garantizar justicia en la distribución de la riqueza; plena igualdad de géneros; superación de toda forma de discriminación; plena vigencia de la democracia, la participación ciudadana y los derechos humanos. Y lograr todo eso siendo, al mismo tiempo, una sociedad radicalmente ecológica, donde las economías produzcan y distribuyan de forma que no solo se evite destruir la naturaleza, sino, más bien, logrando recuperar lo dañado y restituyendo, en consecuencia, los equilibrios ambientales alterados.
Ello supone extirpar el criterio de crecimiento que hoy domina. Dentro de los marcos del capitalismo eso es imposible. Se requiere una refundación radical de la economía.
¿Es eso socialismo? No lo sé. Advierto, sin embargo, que lo que conocemos por socialismo –tanto en las elaboraciones teóricas como en la práctica histórica- ha tendido a reproducir la obsesión capitalista por el crecimiento económico sin límites.
No interesa mucho el nombre. Creo, simplemente, que habría de ser una sociedad que sea, a un mismo tiempo, radicalmente humana y radicalmente ecológica.
Pero, por otra parte, ello reafirma lo que ya sabemos: la crisis es cosa muchísimo más grande que el caos financiero de estos últimos años y la severa recesión actual. Sus dimensiones y profundidad sobrepasan ampliamente las posibilidades del capitalismo; es, a un mismo tiempo, una crisis económica, social, política y ambiental. Es, sin más, la crisis de una civilización entera.

viernes, 3 de abril de 2009

¿Quién quiere ser millonario?

Javier Torres Vindas
Sociólogo
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Arremete la empresa Televisora de Costa Rica S.A. en la adquisición de franquicias de programas exitosos -por sus ganancias- como bailando o cantando por un sueño. Ahora nos ofrece ¿Quién quiere ser millonario? Conducido por Ignacio Santos. Programa que ha tenido éxito en más de 50 países y que hacia el año 2000 en Chile, por ejemplo, fue conducido por Don Francisco. Además, este año, la película “Slumdog Millionaire” ha sido ampliamente premiada, la cual muestra una historia verosímil llena de contrastes individuales y colectivos: miseria, ignorancia, riqueza, snobismo, gloria mediática, en condiciones de desigualdad social desgarradoras.
La puesta en escena es un simple tecnhé mediático: una escenografía tecno futurista, un héroe o heroína se sienta esperanzado frente a una pantalla de computador en las que leerá las preguntas que pueden llevarlo ala millonada. Un amigable y prestigioso showman (Ignacio Santos) lo acompaña y reconoce por unos minutos frente a las cámaras. El público presente en el estudio está presto a dar su auxilio. Lo único que esta en juego es, qué tan informado está para responder preguntas concretas a cuatro opciones, que para su beneficio cuentan con “comodines”, es decir, opciones de elección racional de oposición al azar: la consulta telefónica, encuestar al público presente o bien, disminuir sus opciones a un 50%. A lo cual se suma el suspenso que controla Ignacio Santos y a los indispensables close up de las cámaras ante el nerviosismo o duda de los concursantes.
En su devenir, este programa nos ofrecerá memorables pasajes épicos de nerviosismo, duda, “ignorancia” o mal elección racional entre los comodines de concursantes que han perdido su oportunidad de ser millonarios, y por ende, felices, queridos, aclamados. Pero, también, podemos acudir a epifanías de la razón, a emergencias de la genialidad, a felices desenlaces en que una persona gracias a su sapiencia, astucia o azar, logra el sueño, la gloria, el éxtasis embriagante, mágico-religioso, y juntos los y las costarricenses por unos minutos creeremos, seremos bellos, buenos, verdaderos. Embriaguez colectiva que sentimos únicamente cuando la sele logra su cometido: el gol.
E idénticamente que en el pasado reciente, mientras estos héroes y villanos son nuestro pan cotidiano. En la vida real donde efectivamente, no hay este despliegue de gloria tecno-mediática, los asuntos que nos atañen a todos y todas, y que efectivamente no nos harán millonarios, pero que definen las reglas y las condiciones materiales de existencia, son obviadas, o bien, sontamente minimizadas.
Específicamente, una propuesta del Plan Escudo (29 de enero del 2009) que contraviene los intereses de los y las costarricenses, dado que redefine las relaciones laborales. Esta iniciativa, ha sido presentada a la Asamblea Legislativa, el día 26 de marzo con el título "Protección del Empleo en Momentos de Crisis" (expediente Nº 17.315). Con ella y bajo el pretexto de que son medidas ante la crisis el gobierno y las Cámaras empresariales impulsan un nuevo marco de relaciones de flexibilización laboral.
En este, panorama, el día 3 de abril los medios de comunicación nacionales han reportado la finalización exitosa de las negociaciones del G-20, obviando un “dato”: Cristina Fernández de Kirschner y Lula da Silva, han tutelado le eliminación de dicho acuerdo de la cláusula sobre flexibilización laboral.
¿Por qué el gobierno y las cámaras insisten en el tema de la flexibilización laboral como respuesta a la crisis? ¿Por qué el gobierno no impulsa medidas a la borrachera de los créditos blandos en las tarjetas de crédito? ¿Qué medidas concretas tomará el gobierno ante el paraíso fiscal que es Costa Rica, según la lista difundida por la OCDE? ¿Podemos las trabajadoras, los trabajadores y otros sectores sociales articular fuerzas con miras a impulsar una política pública sobre relaciones laborales?
Preguntas todas que exceden la lógica del programa (datos), por ende, inadmisibles. Como no hay salida en este país de las maravillas fiscales, al igual que Alicia, busquemos buenas enciclopedias y apostemos a que nuestra amiga “siempre con usted” nos llame y nos pregunte ¿quién quiere ser millonario?

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El desarrollo. Celso Furtado

"El desarrollo no es sólo un proceso de acumulación y aumento de la productividad macroeconómica, sino principalmente el camino de acceso a formas sociales más aptas para estimular la creatividad humana y responder a las aspiraciones de la colectividad." Celso Furtado